La primera bendición papal: el milagro de la multiplicación de los precios Si el Papa cumple los horarios previstos, la carta que os muestro correspondería al momento exacto en que Su Santidad pone el pie en España. Y hay un detalle que llama poderosamente la atención: el Infortunio aparece situado en la casa dos, la casa asociada tradicionalmente al dinero, los recursos y el bolsillo de los ciudadanos. Algunos dirán que es una casualidad. Otros pensarán que la astrología siempre encuentra algo que interpretar. Pero lo cierto es que, mirando las noticias, parece que el símbolo se ha manifestado con una rapidez casi milagrosa. La llegada del Papa ha provocado una auténtica resurrección de los precios. Los hoteles de Madrid han experimentado incrementos que, según diversos medios, rondan el 55% y el 56%. Una aparición mariana produce fe; una aparición papal produce inflación turística. Los hosteleros, por supuesto, también han visto la luz. Y cuando uno ve la luz, suele aprovechar para subir el precio del café, de la cerveza y del bocadillo. Quizá sea una nueva forma de penitencia moderna: pagar ocho euros por una tostada mientras contemplas el paso del Santo Padre. Resulta enternecedor comprobar cómo el mercado libre descubre repentinamente su profunda espiritualidad. Durante años nos han explicado que los precios responden exclusivamente a la oferta y la demanda. Pero basta anunciar una visita papal para que muchos establecimientos experimenten una conversión instantánea y decidan que su habitación de hotel vale casi el doble que la semana anterior. No deja de tener cierta gracia que una visita destinada a transmitir valores de humildad, sencillez y cercanía venga acompañada por una subida generalizada de precios que deja fuera precisamente a quienes más dificultades económicas tienen. El mensaje es universal; la factura, también. Quizá sea éste uno de los nuevos misterios de la fe contemporánea: convertir el agua en vino quedó anticuado; convertir una habitación de 120 euros en una de 200 parece mucho más rentable. Mientras tanto, los fieles podrán consolarse pensando que el sacrificio económico forma parte de la experiencia espiritual. Después de todo, pocas cosas acercan tanto al sufrimiento redentor como intentar reservar una habitación de hotel durante una gran visita papal. Y así comienza la estancia del Pontífice en España. Con el Infortunio instalado en la casa del dinero y con miles de peregrinos descubriendo que el camino hacia la salvación sigue siendo estrecho... pero la factura, curiosamente, cada vez es más ancha. Tesalia Zeus.

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