Durante décadas, América Latina fue el laboratorio favorito de los grandes experimentos económicos y políticos. Dictaduras, privatizaciones masivas, ajustes estructurales, tratados de libre comercio y promesas de prosperidad infinita desfilaron por el continente como vendedores ambulantes de soluciones milagrosas. Hoy parece que ha llegado una nueva mercancía política: el llamado "modelo Bukele". La fórmula es aparentemente sencilla. Se presenta un líder fuerte, joven, hiperactivo en redes sociales y dispuesto a enfrentarse a todos los poderes tradicionales. Se promete seguridad inmediata, orden social y una guerra sin cuartel contra la delincuencia. Los problemas complejos de una nación se reducen a consignas simples, fácilmente convertibles en vídeos virales de treinta segundos. Y el público aplaude. Porque la inseguridad existe. Porque la corrupción existe. Porque la ineficacia de muchas élites políticas latinoamericanas ha sido escandalosa. Pero precisamente en los mo...