Leire Díez: una carta natal para no pasar desapercibida
Hay personas que nacen para llevar una vida tranquila, cultivar geranios y discutir con el vecino por la altura de los setos.
Y luego están quienes parecen haber firmado, antes de nacer, un contrato de exclusividad con el departamento cósmico de las sorpresas.
La carta de Leire Díez parece pertenecer claramente al segundo grupo.
Comencemos por el Sol en Cáncer. A primera vista podríamos pensar en una persona sensible, protectora, intuitiva y preocupada por la seguridad emocional. Todo muy entrañable. Todo muy familiar. Todo muy acogedor.
Pero entonces aparece Urano en Libra realizando un trígono exacto al Sol y la imagen cambia por completo.
Porque Urano no tiene el menor interés en que nadie lleve una vida previsible.
El resultado es una personalidad capaz de moverse con enorme facilidad entre distintos ambientes, reinventarse cuando es necesario y aparecer donde nadie la esperaba. Es el tipo de energía que convierte una conversación rutinaria en un titular inesperado.
Como si el universo le hubiera dicho:
—Puedes ser una persona normal.
Y ella hubiera respondido:
—¿Y perderme toda la diversión?
La cosa se vuelve todavía más interesante porque ese mismo Urano realiza otro trígono exacto a la Luna en Acuario.
Aquí encontramos una combinación bastante peculiar. La Luna describe las reacciones emocionales y Acuario no suele emocionarse de forma convencional. Mientras otras personas reaccionan desde el corazón, Acuario suele hacerlo desde una mezcla de observatorio astronómico, laboratorio experimental y comité revolucionario.
Cuando Urano alimenta directamente a esta Luna, las emociones funcionan con una lógica propia que a veces ni la propia persona comprende del todo.
Puede sorprender a los demás y probablemente sorprenderse a sí misma al mismo tiempo.
No es raro que personas con esta combinación provoquen opiniones extremas: unos las consideran brillantes y otros imprevisibles.
Y ambos pueden tener razón simultáneamente.
Junto al Sol aparece Saturno en Cáncer.
Aquí encontramos un elemento que introduce disciplina, resistencia y una enorme capacidad para soportar presión.
Porque si algo caracteriza a Saturno es que no regala absolutamente nada.
Mientras otros se derrumban cuando llegan las críticas, Saturno suele responder levantando una ceja y preguntando:
—¿Eso es todo?
Este aspecto aporta una capacidad notable para mantenerse en pie incluso cuando el entorno se vuelve especialmente incómodo.
Pero si hay una posición verdaderamente deliciosa para cualquier observador es Mercurio en Géminis opuesto a Neptuno.
Mercurio en Géminis ya es rápido.
Muy rápido.
Terriblemente rápido.
Tan rápido que a veces las ideas llegan antes que las conclusiones.
Ahora añadamos una oposición a Neptuno.
Aquí aparecen los matices, las interpretaciones, las versiones, los relatos, las posibilidades, las hipótesis y los rumores circulando a la velocidad de la luz.
No necesariamente porque exista mala intención, sino porque Neptuno convierte la realidad en algo mucho más líquido de lo que a Mercurio le gustaría admitir.
Es una posición magnífica para manejar narrativas, para navegar entre distintos niveles de información y para moverse con soltura en terrenos donde nadie tiene del todo claro dónde termina el dato y dónde empieza la interpretación.
Lo cual, curiosamente, parece bastante apropiado para los tiempos que vivimos.
Por si faltaba algo, encontramos un Venus en Leo magníficamente relacionado con Marte y Júpiter.
Aquí aparece el gusto por destacar.
No necesariamente de forma escandalosa, sino con cierta elegancia teatral.
Venus en Leo disfruta siendo visto.
Marte aporta iniciativa.
Júpiter amplifica todo lo que toca.
Es una combinación que suele generar confianza en uno mismo, capacidad de seducción social y cierta facilidad para ocupar el centro del escenario.
Aunque a veces el escenario la encuentre a ella antes de que ella encuentre al escenario.
Y finalmente tenemos la oposición entre Venus y la Luna en Acuario.
Un aspecto fascinante.
Por un lado existe la necesidad de reconocimiento, afecto y calor humano.
Por otro, una parte profundamente independiente que se resiste a pertenecer completamente a nadie.
Es la eterna contradicción entre querer participar en la fiesta y, al mismo tiempo, observarla desde una distancia prudencial por si hay que abandonar el local rápidamente.
En conjunto, la carta no describe precisamente a una persona destinada a la invisibilidad.
Más bien parece la carta de alguien que entra en una habitación y modifica la atmósfera sin necesidad de levantar la voz.
Una mezcla de sensibilidad canceriana, originalidad uraniana, disciplina saturnina, habilidad mercurial y una notable capacidad para aparecer en el lugar exacto donde se están produciendo los acontecimientos.
Y viendo el revuelo mediático actual, resulta difícil no pensar que, al menos en esta ocasión, los símbolos astrológicos están disfrutando enormemente de su sentido del humor.
Tesalia Zeus.
Katún (unidad maya), El estudio del tiempo en latitud
Katún (del maya: K'Atun ‘especie de veinte años’‘hun katún (veinte años Unidad de tiempo del calendario maya equivalente, según la versión más aceptada, a veinte años (en años —tunes— de 360 días), esto es, 7.200 días. A pesar de alguna discrepancia interpretativa, todos los mayistas están de acuerdo es que katún significa fin de periodo, cierre de periodo de tiempo, ya que k'al tun significa en lengua maya piedra que cierra. La piedra que cierra, solo oculta todo un campo de investigación, el tiempo y la forma en que lo medían los mayas, desde años concordaba con ellos en el periodo del katún, a nivel muy secundario dando así prioridad a otros tipos de cálculos donde realizar pronósticos y distintas observaciones. Ahora mas cerca del terreno que ubicaron y a solo 2.500 años de su aparición, le daré prioridad, de estas tierras brotaron, y sus cálculos andan fuera de toda duda. ¿Porque no? Trabajar con una herramienta autóctona, allá donde fueras…. >Una zona que tien...

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